¿Este?

Como es normal en su edad, el Bili quiere saber continuamente el nombre de todo lo que le rodea. Cuando no sabe cómo se llama algo, te pregunta insistentemente: ¿Este? ¿Este? ¿Este?… Hasta que le dices el nombre. Pero, desde hace poco, ha empezado además a inventarse las palabras. ¿Ustedes saben lo que es esto?

funda-gafasPues un «gafasdentro» [ein Brilledrin]. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Cruces

A veces el Bili mezcla palabras de una manera muy especial. No me refiero a la mezcla de idiomas, sino a palabros que él se inventa juntando dos palabras. Ya vimos que en el reino animal él crea una nueva especie en un periquete haciendo un cruce: lo vimos con «delfante» (delfín + elefante). Ayer nos sorprendió con los «delfintes» (delfines + elefantes), que en realidad eran los tiburones de su casco para la bici. Para

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desayunar, no toma «Milch», sino «Mielch» (Milch (leche) + Miel). Y sus abuelos paternos para él no viven en Cossebaude, sino en «Cochebaude», pues para ir allí siempre hay que coger el coche.

Nero

Durante bastante tiempo hemos conseguido mantener al Bili más o menos alejado del vil metal. Bien es verdad que tiene más trastos cochede los que necesita y que lo colmamos de caprichos, pero hasta hace poco todavía no había establecido la relación entre las monedas y la adquisición de bienes y servicios. Pero a base de ir a comprar con papá al super, ha ido relacionando ideas. Que ya sabemos que los críos son pequeños pero no tontos. Y la refinitiva vino ya con la última visita de la Yaya. Pues también sabemos que a las abuelas con el título de «abuela» se les entrega ese otro de «mimadora-malcriadora oficial». El caso es que antes, cuando íbamos a la galería comercial, se conformaba con subirse a los coches de monedas y hacer burrrúm-burrrrúm él solo. Ahora se sube, te mira con cara de no haber roto nunca un plato, pone la mano y dice: «nero».